El Pueblo de España

Opinión / Editorial

Por qué nace esta revista

Una publicación independiente, sin prisa por ser la primera y con la obligación de acertar. Esto es lo que El Pueblo de España promete a sus lectores.

Texto
La Dirección
Lugar
Madrid
Publicado
Lectura
4 minutos
Revistas apiladas y un cuaderno sobre una mesa junto a una ventana con vistas a los tejados de una ciudad española
Tiempo para leer.

Nacer como publicación en estos tiempos exige, antes que nada, una explicación. Nunca hubo tanta información al alcance de la mano ni tanta dificultad para distinguir lo cierto de lo que solo lo parece. Los lectores desconfían de los titulares que prometen demasiado, de las noticias que llegan sin fuente y de la sensación de que todo se cuenta desde una trinchera.

El Pueblo de España nace como revista para ocupar un espacio que creemos necesario: el de un periodismo que prefiere llegar tarde y bien antes que pronto y mal. Que explica antes de opinar. Que separa con claridad los hechos de las interpretaciones. Y que entiende que España no termina en la M-30 ni en la Diagonal: está también en Valencia, Sevilla, Bilbao, Málaga o Zaragoza, en los pueblos de Teruel y en los barrios de cualquier ciudad mediana.

Lo que prometemos

Prometemos verificar antes de publicar y corregir de forma visible cuando nos equivoquemos. Prometemos citar nuestras fuentes siempre que sea posible. Prometemos titulares que digan lo que dice el texto. Y prometemos tratar a quienes no piensan como nosotros con el mismo respeto que esperamos para nosotros mismos.

No prometemos neutralidad absoluta, porque nadie puede ofrecerla honradamente. Sí prometemos honestidad sobre nuestros criterios: nuestras opiniones irán siempre separadas de la información, en esta sección, para que nadie las confunda con lo que no son.

Preferimos llegar tarde y bien antes que pronto y mal.

Tiempo para leer

No somos un diario de última hora. Publicamos reportajes, análisis y retratos que intentan explicar el país con calma: la política, la economía, las empresas, la tecnología, las personas y las ciudades donde todo eso ocurre. A cambio de su tiempo, les ofrecemos lo único que una revista puede ofrecer de verdad: el compromiso de contárselo lo mejor que sepamos.

Cómo trabajamos

Cada reportaje que publicamos parte de una pregunta concreta y se apoya en fuentes que cualquier lector puede consultar: estadísticas oficiales del Instituto Nacional de Estadística, boletines oficiales, informes del Banco de España, de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal o de los organismos europeos, sentencias, memorias empresariales y documentación parlamentaria. Cuando un dato admite varias lecturas, lo decimos. Cuando una cifra cambia, la actualizamos y lo indicamos.

Hemos decidido no competir en velocidad. La actualidad inmediata está muy bien cubierta por agencias, televisiones y diarios que hacen ese trabajo con medios que nosotros no tenemos ni pretendemos tener. Nuestro lugar está un paso más atrás: en el reportaje que explica por qué ha pasado algo, qué consecuencias tiene y a quién afecta. Preferimos publicar menos y que cada texto aguante una segunda lectura.

Un país de ciudades y de pueblos

Prestaremos una atención especial a la política, la economía, las empresas, la tecnología y las personas, y lo haremos mirando a todo el mapa. Madrid y Barcelona concentran buena parte del poder político y económico, pero el país se entiende también desde Valencia, Sevilla, Bilbao, Málaga, Zaragoza y cada una de las ciudades medianas donde se nota antes que en ningún otro sitio el precio de la vivienda, la falta de empleo cualificado o el envejecimiento de la población.

Tampoco olvidaremos la España que pierde habitantes. La despoblación, el agua, la energía y el transporte son debates que se deciden lejos de los pueblos afectados, y creemos que merecen contarse con la misma seriedad que cualquier negociación en el Congreso.

Esta revista nace con una vocación sencilla: ser útil. Si al terminar un reportaje el lector entiende mejor el país en el que vive, habremos cumplido. Si no lo conseguimos, esperamos que nos lo exija.

Gracias por leernos. Empezamos hoy, y esperamos estar a la altura de su confianza.

La Dirección

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